Pedro Ortiz-Armengol

Vida de Galdós

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Esta edición de bolsillo sale económica y, en general, pero sobre todo por su precio es una compra recomendable. El libro decepciona por un lado y cumple por otro, me explico. Leído el libro uno se da cuenta que, la verdad, seguimos sin saber quién era este gran escritor, Galdós. Lo vemos siempre de lejos; manejamos -maneja el autor- testimonios, artículos, objetos y lugares, todo lo que sirve de pista al investigador para aportar más luz sobre el personaje. Y sin embargo nunca le oímos, salvo en sus obras; nunca lo vemos de cerca actuar con motivaciones claras. Al contrario, el autor asume intenciones en base a las acciones que toma puntualmente. Nunca está claro quien es Benito Pérez Galdós. Uno prefiere quedarse con la imagen labrada en la imaginación, y que es fruto de las lecturas abundantes de las grandes obras de Galdós, de su gran obra maestra, Fortunata y Jacinta, y de sus Episodios. Nos queda así un buen recuerdo. Imposible que don Benito haya sido una mala persona. Y sin embargo, el libro, si uno lo lee, no permite descartar incluso esa posibilidad que tan imposible creíamos. Y es que hay mucha zona borrosa en su vida, sobre todo en lo concerniente a su vida amorosa y sentimental, su vida familiar, e incluso con relación a su etapa de político, ya en edad avanzada. Si uno examina su vida de principio a fin y a cámara rápida -como si dijéramos, podrá notar un progresivo deterioro en la calidad de sus decisiones: más errores tanto en sus relaciones con mujeres como en su acercamiento al mundo de la política. Pareciera como que su popularidad, a medida que crecía, le fuera absorbiendo los sesos y engulléndole en una trampa político-amorosa. Ajeno al mujerío y a la política, es el mejor Galdós, el Galdós centrado en sus obras, trabajador incansable, observador ecuánime de la realidad española de su tiempo; absorbido por la fama y las relaciones que su popularidad le genera, es el Galdós de moral dudosa, inteligencia debilitada, personalidad dominada; el crédulo en lugar del imparcial observador. No gusta este Galdós senil, incauto, para quien Pablo Iglesias había sido “el gallito de los obreros ilustrados” y ahora se convierte en un buen referente -un buen referente un hombre que amenazaba de muerte en el mismo Parlamento a su rival Maura!

 

Gran cambio del Galdós joven al viejo. Y sin embargo tal evolución no se explica ni justifica. Muchas referencias del autor de este libro son dedicadas a personajes que pululan de un modo u otro alrededor de la vida de Galdós, compañeros de oficio, pedigüeños, amigas o amantes, muchos admiradores, familiares... de todos quiere el autor de este libro recopilar información, datos. Pero solo consigue eso, acumular, sin dibujar una personalidad definida, sin -tampoco- atraverse a proponer una imagen o tesis sobre el hombre Galdós. Muchas de estas referencias aportan poco o nada, cansan más bien. Al final nos quedan retazos de su vida, una vida que quizás no merezca ser contada, al contrario de las vidas que el propio Galdós plasmó en sus historias. Hombre tímido, reservado; quizás conocía bien que su propia vida no daba la talla que dieron sus personajes de ficción y por ello dejó tan poco de sí mismo para los historiadores, ni dscendencia. A pesar de la trivialidad de tantos datos que no aclaran nada, el libro es fácil de leer, y a veces apunta a un tono literario con reminiscencias galdosianas, con mayor buena intención que éxito, es cierto. Le damos un aprobado. Al final deberemos acudir al Galdós de sus obras: la mejor manera de conocer al verdadero autor, al menos su lado mejor.

 

11 abril 2014

JoséMaría BlancoWhite

 


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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