Henri Pirenne

Las ciudades de la Edad Media

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Breve ensayo histórico sobre el origen de las ciudades de la Edad Media, muy esclarecedor y ameno. Se trata de unos de los grandes historiadores europeos de la Edad Media. Belga de nacionalidad, muy oportunamente, puesto que su nación de origen juega un papel muy importante en el resurgir de las ciudades entre los siglos X y XI en Flandes, incluso con mayor relevancia que en el norte de Italia. El que Pirenne apareciera citado como autor de referencia en multitud de libros de otros historiadores más recientes me hacía temer que sería un ejemplo más de autor académico destinado a círculos especializados. Error. Henri Pirenne no solo es meridianamente claro en sus exposiciones, es también sucinto, e incluso muy ameno. Afortunadamente -también, el autor no se reduce a divulgar en esta pequeña obra las claves para entender el origen de las ciudades medievales, un origen totalmente de la mano del comercio y, por tanto, del crecimiento de una nueva clase social en contraposición a las otras dos existentes, nobleza y clero, me refiero a la burguesía, sino que además el autor recalca algo muy importante, y es que la libertad individual, la igualdad de derechos ante la ley, comienzan aquí a hacerse un sitio en la sociedad, medio a codazos con el clero y la nobleza y medio a abrazos. Codazos porque a ninguno de esos dos grupos le gustaba compartir privilegios con una tercera clase emergente; y a abrazos porque -como iban comprendiendo- había más que ganar que perder aceptando a los burgueses. ¿De qué forma hizo su aparición la libertad en la sociedad medieval? Pues agárrense los socialistas a sus sillas y no se vayan: gracias al ánimo de lucro y al riesgo que conllevaba abandonar el campo y convertirse en un desarraigado.

 

Los comerciantes, la mayoría de los cuales eran indudablemente hijos de siervos […] se liberaron al desarraigarse del suelo natal. […] el campesino, un hombre cuyo estado habitual era la servidumbre, el comercio hizo del mercader un hombre cuyo estado habitual era la libertad.”

 

De entre todas las ciudades de Europa occidental, la primera donde vuelve a surgir el comercio, después de la caída del imperio romano y tras paréntesis que supusieron las invasiones de hordas musulmanas en el siglo VIII, es Venecia. Pero son las implicaciones de carácter humano las que me llaman más la atención. Las ciudades no se hubieran creado, no habrían pasado de aldeas compuestas por siervos dedicadas al cultivo y la ganadería para los señores de la tierra, si el comercio no hubiera florecido. El clero consiguió sus catedrales, su riqueza. La nobleza consiguió su riqueza y poder y, eventualmente, desplazar a su rival: el clero. Pero nada hubiera cambiado si no hubiera habido hombres como Goderico de Finchale, en el siglo XI, que de la nada, de entre una masa de harapientos errantes de la que era parte, consigue amasar una inmensa fortuna. Su “espíritu capitalista” se ve premiado con la libertad y la independencia frente a los señores de la tierra, porque él ya no depende de la tierra. Sus bienes no son raíces. Ahora se afirma el valor del capital inmobiliario. Luego se hicieron necesarios el crédito, luego la banca... ¿Les suena? ¿No ven ninguna similitud con la dependencia hoy día de tanta gente en Europa de la sopa boba de Papá Estado? ¿No entienden por qué quieren los jóvenes españoles hoy ser todos funcionarios, como seguridad de cara al futuro? Pues lo mismo en aquellos tiempos, donde los campesinos, o vivían del campo o se morían de hambre, porque no conocían otra cosa. Pero sí se podía, como diría el de la Casa Blanca. Sí había otra opción: el comercio, el riesgo. Pero la libertad, al fin. Pensar que en 2013 haya gente que quiera echar por tierra siglos de avances en este sentido, y que volvamos a las dos clases: el Estado y la servidumbre. Viva el ánimo de lucro.


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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