Paul Johnson

Tiempos Modernos / Modern Times (review in English further down)

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Si crees que no se podía contar la historia del mundo en el siglo XX en algo menos de 800 páginas te has equivocado. Sí, yo mismo me equivoqué. No he leído en mi vida a nadie con tanta capacidad de síntesis, de análisis y de profundidad, y que puede contarlo al mismo tiempo con esa forma tan campechan y tranquila como quien se despereza. No se nota el esfuerzo. Este libro no se lee, se absorve. Comenzando antes de la 1ª Guerra Mundial el autor toma el hilo de la historia con calma pero sin pausa, y capítulo tras capítulo, va dando forma a esta historia del mundo moderno sin perder puntada, sin dar sensación alguna de brusquedad en los cambios de escenario. Pasar de Estados Unidos a China, o de Japón a Alemania, no es motivo de confusión alguna, ya que el autor es muy cuidadoso de relacionar todo cuanto cuenta: todo va sucediéndose de forma racional, motivada; todo lo que se cuenta es relevante como parte de una sola historia, y nunca como parte individual y aislada. La historia la van haciendo sus autores, pero las consecuencias las sienten todos, los países vecinos, los aliados y los rivales en la búsqueda de mercados o de recursos o, cómo no, los rivales ideológicos. Todo está relacionado; todo tiene su explicación; y todo el mundo puede entender esa explicación. Esa es la base en la que se mueve Paul Johnson para dar a conocer esta inmensa historia, este libro que ya es un clásico, sobre el siglo XX, cuyos rescoldos vivimos hoy día.

 

Me adentraba en el libro con el escepticismo propio ante tan inmensa tarea propuesta por el autor pero desde la primera linea uno se da cuenta de que marcha de la mano de un escritor que sabe lo que hace: Se atreve a elegir una fecha exacta para el comienzo de la historia del mundo moderno: el 29 de mayo de 1919. Ese día se toman fotografías de un eclipse solar en una isla en la costa de África occidental y de Brasil; nos va explicando por qué; y nos lleva a 1905, a Berna, Suiza, donde un joven Einstein trabaja en su oficina en lo que será su Teoría de la Relatividad. Nos iremos dando cuenta de que los hechos que impulsaron la historia de forma más dramática a lo largo del siglo, los totalitarismos, el holocausto del pueblo judío, los avances científicos, el avance mundial del socialismo en todas sus variantes (todas ellas en detrimento de la libertad individual y de la responsabilidad individual), todo lo que ha ocupado mayor volumen de páginas de nuestra historia del siglo XX, está enmarcado en zeitgeist cultural que el autor propone presentar desde sus primeras páginas. De ahí que el tema del relativismo y de Einstein sea una especia de zaguán del libro. Y bien justificadamente. El autor no se ciñe a narrar hechos en orden cronológico y comentarlos; más bien al revés: el autor nos introduce a los protagonistas, describe las escenas de este gran drama mundial, el ambiente, las condiciones del lugar y del momento, todo con elegancia, sin apasionamientos, sin estridencias, y luego es cuando pone los hechos, como el pintor que da sus últimos toques a su cuadro. Magistral, impresionante. Impresionante sobre todo si uno se piensa el trabajo que hay implícito en semejante homérica tarea que no revela esfuerzo alguno, que uno lee tras un punto y aparte y no asoma el cansancio del autor por ningún sitio, al contrario: cada nuevo párrafo, cada nuevo capítulo está contado con la misma energía, ánimo y claridad de ideas que su anterior.

 

Pero volviendo al zaguán de la obra, al marco en el que se desarrola todo esta historia, decía que el relativismo es lo que da el tono de los tiempos, lo que marca ese zeitgeist, que dirían los cursis. Hay gente que suele decir que los “tiempos han cambiado”; otros preferimos pensar que es la gente la que cambia y que los tiempos no son sino el reflejo de su comportamiento, y llevado como una epidemia contagiosa país en país, ya sea por medio de migraciones o de los medios de comunicación. Unos inventan y otros lo aprovechan para sus fines propios. El siglo XX es una claro ejemplo de inventos y descubrimientos aprovechados por mentes autoritarias y sanguinarias para poner en marcha sus propias ideas de genocidio, totalitarismo y control de las masas. El gran perdedor del siglo XX, en el mundo occidental sobre todo, ha sido el individuo, que ha sido dejado de lado en el gran pacto llevado a cabo -tras las guerras mundiales y la guerra fría- entre los países vencedores y los totalitarios de diversa catadura socialista (nazismo, socialismo y nacionalismos de índole fascista). Se ha pasado de un mundo sin barreras y pasaportes y de una economía prácticamente laissez faire a un bienestar de los Estados (welfare countries), un híbrido de capitalismo y estatismo, con lineas firmemente establecidas por los gobiernos para lo que es permisible y lo que no es permisible para los individuos, decisiones estas que abarcan hasta los temas más íntimos y mundanales, donde el Estado no debería pintar absolutamente nada. Al individuo se le ha ido moleando, estabulizando, drogando, mimando, por tanto, para que sea sumiso al estamento gobernante en en este mundo moderno. No más revoluciones; no más guerras mundiales. Al individuo se le permite su pequeño ámbito para patalear pero que de ahí no pase. Papá Estado se encarga de alimentarlo y entretenerlo con cursos para parados y un subsidio de empleo y educación de mala calidad y de entrenerlo con TV gratis... y con eso va listo. Ay, y me acuerdo de Stefan Zweig en su relato biográfico, donde admirado constataba el gran cambio entre los Estados Unidos de su primer viaje (antes de la 1ª GM) y los Estados Unidos de su último viaje, en vísperas de la 2ª GM. Decía que lo que más había cambiado, y para peor, era que antes se sentía como un ciudadano del mundo, cosmopolita, libre; donde el pasaporte era innecesario para cruzar fronteras; donde si no estabas contento en tu país podías irte a otro; donde si realmente querías abandonar tu estado de pobreza y escalar socialmente desde la nada en Estados Unidos encontrarías la posibilidad de hacerlo: un trabajo inmediatamente y, quizá, en unos años incluso ser un millonario... Y no exageraba el bueno de Zweig. Nunca el individuo ha tenido tales oportunidades en la historia de la humanidad como en esos años que precedieron a la Primera Guerra Mundial, y nunca el individuo ha vuelto a ser tan auto-suficiente tan dueño de su propio destino.

 

Personajes de la política, de la cultura y de las ciencias ha ido modelando el pensamiento del resto del mundo, creando los Tiempos Modernos. Una frase que resume esa actitud arrolladora del relativismo sobre las mentes la reproduzco a continuación: At the beginning of the 1920s the belief began to circulate , for the first time at a popular level, that there were no longer any absolutes: of time and space, of good and evil, of knowledge, above all of avlue. Mistakenly, but perhaps inevitably, relativity became confused with relativism. No one was more distressed than Einstein by this public misapprehension.

 

La relatividad confundida en relativismo: victoria por confusión, el eterno ardid del diablo que va y viene por el mundo haciendo de las suyas. Gracias a Dios que se van aclarando las cosas. Este gran libro es de lectura obligatoria. No creo que nadie haya explicado una historia tan extensa y pormenorizada de forma tan clara. Todo está puesto en relación; todo lo que se nos cuenta es de justificada presencia en relación al hilo de la historia. Las cosas no suceden por que sí. Un libro lleno de sabiduría, de sentido común, de conocimiento y perfectamente desarrolado.

 

Modern Times  


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If you thought the history of the world during the whole 20th century could not be told in about 800 pages, and told well, you were wrong. I, myself, was wrong. I haven't read from anybody with such capacity for pithiness and depth of analysis at the same time, and who can tell a story in such an easy-to-read way. It seems it took him no effort to get through, which obviously, for the amount of work and research put into it, cannot be so. You don't read this book, you soak it in. Starting before the 1st WW the story develops smoothly, effortlessly, one parragraph at a time, then chapters, but all connected, all meaninful to the whole story, which is the story of the 20th century. The author goes to wherever the action takes him, whenever it plays a role in the developing story. This book is an absolutely modern classic in social sciences, available to all types of readers.

 

I was a sceptic when I started this read, as to the vast canvas the author purported to draw us into, about his ability to get us through so vast a territory of space and time without loosing our interest. There was no doubt, after the first few lines, that this book was something of a kind, no reason for fears. He even picks a date to start the story of the modern world: May 29, 1919. That day photographs of a solar eclipse were taken off the coast of West Africa and Brazil, it piques our curiosity; then shares light into it; then takes us to 1905 when in Berna, Switzerland, a young Einstein works on his would-be Theory of Relativity. By little chunks of information, seemingly unrelated, we will complete the puzzle of the story, or -if you like, we will get to understand about the backstage and the main characters in the plot and so be on guard for when the play starts developing, because things happen sequentially, never at random. We'll see the Great Depression coming and fading away much later than it should have; we see the Totalitarian States developing; the Holocaust of the Jewish people; the scientific advances put into use by governments for their own schemes; we see the advance of Socialism in its diverse forms pop up throughout the world bringing the demise of the individual, of his liberty and also of his responsibilities; everything that made the world go around in the last century is collected here to form one whole picture. It brings a portrait of the zeitgeist of the 20th century.

 

 

At the beginning of the 1920s the belief began to circulate , for the first time at a popular level, that there were no longer any absolutes: of time and space, of good and evil, of knowledge, above all of avlue. Mistakenly, but perhaps inevitably, relativity became confused with relativism. No one was more distressed than Einstein by this public misapprehension.

 

Relativism is a concept not to miss here; it's going to play a major role to understand the sequence of events. That's why Einstein shows up at the beginning of the story, in the grand portico -so to speak- of this grand book. Relativism, not relativity, is going to affect the decision-making of the main characters, is going to spread like a deadly virus from one country to another, creating that zeitgeist we mentioned before. The 20th century is clearly the finest example when inventions and discoveries in the fields of technology and science were put to their worst possible use. Einstein discovers his Theory of Relativity, but others put his idea into a political and ideological mold, giving it their own spin, so they transform purely scientific discovery into a means by which intellectuals and demagogues can engineer their own societies worldwide. You can't win over one individual at a time, so what do you do? You win over his society, his immediate envoronment, so there's no escape, by coercion or plain violence. And so it happened in many other instances. Capitalism itself was too good a morsel to be left to the ordinary citizen to enjoy freely; the State had to have monopoly over it, one way or another, in China or in the USA, in India or in Cuba. The state will decide -in the 20th century- who's allowed to play and how much he is allowed to win. Sic transit laissez faire. This is the main lesson, social-wise, that we gather from the reading of this gigantic and wonderful book. With pity I remember Stefan Zweig's auto-biography where he mentions how different the US was between his first visit before the First World War and his second visit, right before the Second began. How he first had travelled without passport or having to go through any bureaucracy at all and how he could have found several different jobs in just a few days, how cosmopolitan he felt and free; and then, in his last trip he felt like a sheep being shepherded from one customs officer to another, filling in tens of application forms, being talked down to, like a delinquent asking for permission every time he wanted to move to another country. Those were the last days of individual freedom, when America was the Land of Opportunity, not just another cuasi-Socialist State like today; where one could tell the whiner “it's your fault, you made the wrong choices”, instead of having the State lead you into making the decisions they have made ready for you. No pain no glory; no freedom no responsibility. Oh, those were the days. How many of my ancestors have gone away, to America. How grateful we should be to that great country that took millions of human beings from around the world, people that were just waste to their governments, competitors for jobs to their fellow citizens. But then the Wall Street Crack came, and instead of treating it like one more cyclic crisis that the capitalist sysem uses every few years to clean up the excesses produced, the US government intervened and made it worse. It should have taken a year, perhaps two, but they made it worse because of the malady that had been spreading and of which we already spoke. The leaders thought that different times called for different measures... well, read it yourself.

 

This is a great book, no matter how you slice it, no matter where you stand on any issue; it can do you nothing but good; it will enlarge your perspective of the world and of all the great issues that matter to individuals and to societies. Just when I thought it couldn't get any better than the author's own History of the American People, I find this book and it tops it.


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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