José Blanco White

Cartas de España

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Quien no conozca todavía a José Blanco White no debe esperar más tiempo. Este libro sintetiza su vida y sobre todo su pensamiento, su excepcionalidad en el doble sentido de la palabra: como hombre de talento y carácter excepcional, y como español heterodoxo, quizás el más heterodoxo e indefinible de todos los españoles.


Esta obra es medio autobiografía y medio crítica nacional. Blanco nos revela en forma de cartas a un personaje fictíceo inglés la esencia de España y los españoles, el carácter de los españoles, las costumbres y creencias, y los males de nuestra sociedad. Blanco es uno de los muchos hombres de educación y talento que ha tenido España y que han tenido que emigrar para ya no solo vivir sino para salvar el pellejo en una nación que no admite discrepancias en su ideario político, soclial ni religioso. Quien quiera pensar distinto, y vivir conforme a esas creencias, ha sido siempre en España un ser abocado al exilio o a la alienación -sino a la hoguera.

 

El marca histórico que cubre la vida de nuestro autor no puede ser más útil y revelador de un pueblo: a caballo entre los siglos XVIII y XIX, la llegada de las ideas revolucionarias de Francia, la invasión Napoleónica y posterior Guerra de Independencia. El pueblo español, en su hora crítica nacional, se revela como quien era y es, un pueblo abyecto y servil, tan moldeable antes cuando la Iglesia Católica y los déspotas aristócratas mandaban, como ahora que lo hacen gobiernos democráticos. Antes, la sopa boba de la Iglesia; ahora, el Estado del Bienestar. La idea de libertad anglosajona nunca ha podido implantarse en la mente hispana. Blanco vivió en este periodo histórico tan revelador del carácter de los españoles. Cuando al pueblo español por fin le tocó elegir, eligió las cadenas.

 

José Blanco White describe anécdotas de su infancia y juventud en Sevilla, su ciudad natal. Descendiente por una rama de su familia de emigrantes católicos irlandeses que también habían tenido que emigrar, su familia se dedica al comercio y con esfuerzo le permite una buena educación, pero él tiene desde chiquillo inquietudes mucho más inmateriales. Su amor desde niño a la verdad lo llevará a dudar de todas las creencias impuestas desde fuera, tanto por una sociedad ignorante y supersticiosa como por los poderosos, moldeadores de conciencias y de espíritus.

 

Sus peripecias vitales son un auténtico libro de historia y un ensayo sobre la conciencia de las masas, de las masas hispanas en este caso. Blanco prefirió marchar a Gran Bretaña cuando hubo de huir del fanatismo de sus paisanos que buscaban franceses y afrancesados para matarlos y así dar muestras de patriotismo. Y franceses y afrancesados podía serlo cualquiera con tal de que de sus palabras se pudiera obtener algo siquiera remotamente disonante con la ideología popular. Revelador es el testimonio que captó cuando huía con otros del Madrid ocupado y en su camino encontró a un alcalde haciendo frente a un motín de rústicos. Preguntados éstos por el alcalde que qué deseaban, le contestaron: “Queremos matar a alguien, señor” Tal era la preocupación de los paisanos por parecer del bando “bueno” que matar a alguien parecía una buena manera de conseguirlo. Con tal fervor hoy las masas de la izquierda intolerante se esfuerza por implantar en la conciencia de todos los españoles la religión progre, no consintiendo que gane los oídos de nadie ninguna idea que se salga del guión buenista de estos falsos samaritanos.

 

Ante el debate nacionalismo v patriotismo sirva esto:

 

Yo estoy tan decidido como el que más a prestar mi pobre ayuda a la causa española contra Francia que me indigno ante la coacción que priva mis intenciones de toda personalidad y que, a consecuencia de nuestras costumbre secular de someternos implícitamente a todo lo establecido, obliga a cada hombre a entrar en la masa de tal manera que lo único que puede salvarlo es correr por su vida como el primero.”

 

Como epitafio político sirva esto:

No soy liberal en cuanto que este nombre indica el partido opuesto a los conservadores. Tampoco quiero decir que esté a favor de la destrucción de todas las instituciones sociales artificiales. La sociedad, aunque tenga su base en los sentimientos naturales y en los afectos humanos, tiene que ser necesariamente un sistema artificial en sus detalles. Pero me repugnan los mecanismos innecesarios que se interfieren con los derechos naturales del hombre. Cualquier hombre debería de poder escoger su país de ciudadanía en el sentido de escoger bajo qué tipo de gobierno quiere vivir.”

 

Y Blanco no deja de ser español. Cuando en Inglaterra será White, después de Blanco, pero siempre el mismo. Personalidad, honestidad consigo mismo, integridad. Un gran español, y cristiano sincero.

 

Pero si una sola frase le define, debe ser esta:

 

Conmigo no hay «desde luegos». He pensado libremente durante toda mi vida.

 

"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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