THE SPAIN TIMES

23 Feb. 2013

De monarcas y caracoles
-Ay, ¡cómo está el país! ¿No oiste lo del rey, la hija y el yerno? ¿O es que a tí te da igual?
-A mí lo que me preocupa es la pesadilla que tuve anoche. ¿Te imaginas que eres un caracol y que vives al lado de una pista, o de una carretera, y que necesariamente tienes que cruzarla? Un pequeño caracol, y un camino ancho, inmensamente ancho. Tú miras a un lado, miras a otro, desde el borde, y no te atreves a cruzar. Imagínate, debe de ser más peligroso que los viajes en barco en el siglo 16, en tiempos de Colón. ¡Y qué muerte! ¡aplastado por una rueda gigante que se aproxima veloz, y tú sin tiempo de apartarte!... Horrible, horrible. Imagínate: toda tu familia y amigos viven allá, en ell otro lado. Han emigrado hace tiempo. Tú aquí, con gente que no te quiere, que te ignora, que te considera un antisocial ambicioso porque piensas distinto a ellos. Ellos son todos socialistas, vividores, que con lo básico para un mediano vivir se conforman, con tal que nadie tenga más que su vecino, y no tengan que trabajar mucho. Y tú solo. Pero, claro: ¡Y los riesgos de cruzar! Hace falta mucho valor...
Y sin embargo, fíjate. Ese pobre caracol no había leído otra prensa que la oficial, la del régimen que manda a este lado del camino, y por eso no podía saber que desde hacía muchos, pero que muchos años, no había pasado un solo vehículo rodado por esa pista. Vamos, lo último fue un carro de vacas, pero ya no había carros, ni casi vacas, en kilómetros a la redonda. Pero el amigo caracol no lo sabía, porque la prensa en su pueblo era toda de izquierdas, y el gobierno no quería que se marchara la gente... como en Karacolia del Norte, para entendernos. Y ahí seguía el pobre caracol, mirando a un lado, mirando a otro, indeciso, atormentado. ¡Qué ancha era aquella pista! ¡Y cuántas historias no había oido de muchos pobres caracoles -sin duda como él, atropellados horriblemente en justo castigo a su insolidaria ambición! El peligro es muy grande, se decía. El riesgo es demasiado elevado. No vale la pena.


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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