THE SPAIN TIMES

Domingo, 2 noviembre 2014

 “Sobre el pretendido uso que hacemos de la razón"

Un texto a colación de una lectura de Democracy in America, de Alexis deTocqueville

Uno se encuentra leyendo a Tocqueville pensamientos filosóficos que son como perlas de sabiduría, dignas de meditar profundamente sobre ellas:

One must go to America to understand what power material well-being exerts on political actions and even on opinions themselves, which ought to be subject only to reason. (…) [I met] a wealthy planter: he was a Frenchman (…) I was not ignorant that forty years before my host had been a great leveler and an ardent demagogue (…) I was therefore strangely surprised to hear him discuss the right of property as an economist; (…) he spoke of the necessary hierarchy that fortune establishes among men, of obedience to established law, of the influence of good mores in republics, and of the assistance that religious ideas lend to order and to freedom: he even came, as if inadvertently, to cite the authority of Jesus Christ in support of one of his opinions. (…) In listening to him I wondered at the imbecility of human reason. That is true or false: [for] How does one discover which among the uncertainties of science and the diverse lessons of experience? [for if] my opinions are in fact changed with my fortune, and in the happy event from which I profit, I have really discovered the determining reason that I had lacked until then.

Aquí tenemos al gran francés que se encuentra con un conocido paisano tras 40 años, en la Pennsylvania de 1830, tierra que no puede ser más extraña a su Francia natal. El individuo en cuestión ha cambiado tanto en su manera de pensar que a Tocqueville le produce ese enorme asombro desconcertante que todos podemos compartir. Pero la pregunta que se hace es ese rasgo de Tocqueville que le hace tan valioso e interesante. Constatar la evolución del interlocutor lo podemos hacer todos; asombrarnos nos asombramos todos, sin duda; pero esa cuestión tan filosófica que se plantea sobre la inutilidad de la razón cuando lo que de verdad determina las acciones y opiniones de muchos denosotros es sencillamente la experiencia propia. ¿Acaso no es maravilloso poder percibir, con Tocqueville, esa realidad filosófica que él nos revela? ¿Acaso no tiene razón Tocqueville cuando describe la imbecilidad de la razón humana? ¿Pues cómo podemos confiar en nuestra razón cuando nuestras acciones y opiniones las subordinamos exclusivamente a nuestra fortuna o desgracia? Con esta actitud, ¿no estamos insultando a nuestra propia razón?

Nuestras opiniones deberían de estar sujetas a la razón, y a la razón solamente, como bien dice Tocqueville al comienzo de la cita. Lo curioso, y esto ya lo digo yo, es que este tipo de personas que opinan en virtud de sus exclusivas vivencias y fortunas no ven la contradicción en que incurren cuando desprecian la religión cristiana no en virtud de sus propias experiencias, que sería lo legítimo, sino en virtud de una razón de la cual no hacen uso porque, sencillamente, no confían en ella.

"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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