Benito Pérez Galdós

Episodios nacionales, Primera serie

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Bellísima edición en tapa dura y de más de mil páginas de exquisito tacto. Solo le falta a esta edición que fuera ilustrada, como pretendió -y en alguna edición así se hizo- el mismo Galdós. En cuanto a los diez episodios que reúnen aquí en esta serie, tratan de los prolegómenos a la Guerra de Independencia contra la Francia de Napoleón y de esta misma. Se trata de intrahistoria, o de la historia a pie de calle, llena de personajes de clase media y baja, que por avatares de la vida se entremezclan con otros más elevados, reales o no, y cuyas vidas sirven de hilo narrativo para acercar al lector a los acontecimientos más relevantes del siglo XIX español. El genial Galdós -autor de la mejor novela que se ha escrito en español después del Quijote, esto es, Fortunata y Jacinta- no descuida la ficción narrativa, el argumento de cada episodio a costa de mostrar el lado histórico, ni al revés, ambos -historia e intrahistoria se amalgaman perfectamente. Por supuesto que hay episodios más entretenidos que otros, más logrados o más bellos, pero el cuadro final que logra pintar el autor es impresionante, por el esfuerzo sintetizador de todo un siglo y por la caudalosa imaginación y el talento con que utiliza el trasfondo histórico para dar vida a sus muchísimos personajes y tan variopintos.

 

Espisodio 1. Trafalgar

Gabrielillo comienza a relatar su vida desde los seis años: sus más tempranos recuerdos. Ellos nos permiten presenciar de primera mano la gran batalla naval de Trafalgar. El ambiente marinero está omnipresente, la clase media gaditana es la que domina la escena. El lenguaje de la calle, la diversidad de personalidades se va haciendo palpable tanto en su vertiente femenina como masculina en el reparto que nos va desgranando el autor. El escenario político de la nación es absorbido por los jóvenes ojos de Gabrielillo, y los peligros por los que pasa, la multitud de peronsajes que se encuentra, irán todo ello, formando -a la vez en el lector- ese cuadro político y a la vez humano en que se desarrolla la vida de los españoles de principios de siglo XIX. El lector podrá tener el privilegio de presenciar la historia sin prejuicios, de absorber opiniones e impresiones diversas, y formarse por sí mismo -de la mano del protagonista- su propia visión de conjunto de esta etapa de la historia de España. Las reflexiones íntimas, asociadas al significado de la guerra, del amor, del odio, de las faltas humanas tan presentes en el carácter de los españoles como la mentira, el orgullo, la hipocresía religiosa, la envidia, se harán presentes poco a poco, y todo ello lo iremos asumiendo los lectores a la vez que el joven narrador. Acción, peligro, sueños de grandeza, humor, familia, patriotismo, y momentos de auto-confesión, de dolor, se agolpan para salir al estrado salpicados por momentos de profunda humanidad. Prepárese para conocer a los españoles del siglo XIX.

 

2. La corte de Carlos IV

 

Por este episodio pasan miembros de la nobleza y del teatro, mezclados, e interpretando una versión de Otelo, cuyo argumento refleja la trama que se desarrolla entre los propios protagonistas, actores y nobles. Enredos amorosos y tramas palaciegas se enlazan para formar un retrato de esta reducida parte de la sociedad. Se nota un ambiente más cerrado, a pesar de las correrías entre Aranjuez y Madrid. Es un cambio de aires completo respecto a Trafalgar. Aparecen mencionados los reyes, el príncipe, la duquese de Alba -de incógnito, aunque en papel estelar, Goya es mencionado varias veces, igual que Jovellanos, y por supuesto, Godoy, que es la víctima odiada o envidiada de todos los corrillos ya sean de clase alta o baja. El ambiente se me hace un poco sofocante, debido al ambiente secretivo y las contínuas tramas que se urden, ya sean por motivos pasionales o políticos. Se echa de menos el aire libre y fresco del mar en Trafalgar. Pero no desmerece en absoluto el episodio.

 

3. El 19 de marzo y el 2 de mayo

 

Tercera entrega. Gabriel es testigo y parte en el motín de Aranjuez y, en la última parte, del levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas francesas invasoras el Dos de Mayo. Asistimos al cambio de actitud del pueblo, siempre tan manipulable y extremista, de odio primero hacia Godoy, a quien intentan linchar, y que se redirigirá luego hacia los franceses. El vil Fernando VII, de alguna manera, se mantiene incólume en el imaginario de la gente. Y entre escenas tan drmáticas y en ambiente tan belicista se mueve nuestro Gabriel, tratando de llevar a cabo su particular rescate de su amada Inés, personaje bastante pasivo en la historia hasta la fecha, pero cuyos pensamientos y comportamiento bondadoso y noble la elevan, en calidad humana, por encima de los demás personajes. La ansiedad y el presentimiento de dramáticos sucesos son la tónica del episodio. El reparto de personajes va desde lo siniestro a lo esperpéntico, pero la gente siempre es exaltada, opinionada, inmoderada en el vicio, engreída y carente de cualquier auto-crítica, excepto por Inés y Gabriel.

 

4. Bailén

 

Este episodio flaquea un tanto en su interés. La parte puramente de ficción se centra exclusivamente en la persecución que hace Gabriel de su amada Inés. Personaje que permanece mudo, y muy poco presente, en todo el capítulo. Sin embargo la mayor recomensa que el lector obtiene al seguir dicha trama es el de poder comparar dos visiones del mundo tan disparejas, las de la anacrónica nobleza española, con su sentimiento de honor y clase, frente al que nos expone Santorcaz -personaje que promete ser muy interesante- de ideas modernas, ilustradas, propias de la revolución francesa. Santorcaz y don Diego: Sus intercambios de ideas y modos de ver el mundo y la vida son lo mejor de este episodio, pero solo son una cuantas páginas. Esperemos recuperar un poco el listón en el próximo episodio.

 

5. Napoleón en Chamartín

 

El interés histórico se diluye; Napoleón y los franceses son solo motivo de especulación y rumor de fondo. La trama reposa en las idas y venidas de Gabriel entre el palacio de la condesa Amaranta, donde está su hija, al cuidado de su supuesto padre, el ridículo diplomático, y la compañía del de Rumblar. ¿Quién se llevará a Inesilla? El joven aristócrata provinciano Rumblar es un títere en las intrigantes manos del afrancesado Santorcaz; Gabriel promete olvidar a Inés ...¿lo cumplirá? Y, mientras, Inés, esperando a que la rescaten si no es secuestrada antes.

 

6. Zaragoza

 

Trama completamente aislada de la historia relatada hasta el momento. Centrada exclusivamente en las desavenencias entre dos familias (Capuletos y Montescos) zaragozanas durante el asedio a Zaragoza por parte de las tropas napoleónicas. La hija del uno y el hijo del otro encabezan el reparto de este drama bélico. Gabriel asiste a ambos conflictos, el bélico y el familiar, sin jugar otro papel: ni se mencionan sus anteriores andaduras ni tampoco sabemos nada de su antigua amada. Claustrofobia bélica; angustia; dolor y guerra son el entramado exclusivo de este capítulo.

 

7. Gerona

 

Este nuevo episodio nos aparta de los conocidos protagonistas encabezados por Gabriel, y la narración la retoma un conocido que le tranmite su testimonio de la lucha por Gerona. Solo en las últimas páginas volverá a retomar el hilo de la historia nuestro familiar Gabriel para llevarnos a Cádiz y a Amaranta, y quizás a la inesperada aparición de Inés (¿cuánto habrá pasado por la vida de inés? ¿seguirá amando a Gabriel? ¿habrá Gabriel, quizá, olvidado a Inés? Pero estas son preguntas que nos vienen al final del libro para ser contestadas en el siguiente episodio.

 

Por lo demás este episodio se hace, al igual que Zaragoza, omnipresente por su sordidez, sensación de inanición, miseria y dolor. El asedio reduce a los habitantes al hambre y los transforma en un monstruos inhumanos, que se encarnizan unos contra otros para lograr comer algo. La guerra es contra el hambre más que contra el enemigo francés.

 

8. Cádiz

 

Por fin salimos de las lúgubres páginas llenas de hambre, miserias y guerras para volver al sol de Cádiz, a la vida callejera, con sus personajes nobles y plebeyos, y con la novedad histórica del nuevo Parlamento como centro de atención. Tres jóvenes damas, entre ellas la misma Inés, son las protagonistas de este capítulo de enredos entre amorosos y beatos con Gabriel, la duquesa Amaranta y un noble inglés llamado lord Gray, venido a España con su compañero lord Byron, pero aquél para quedarse y conseguir el amor de una de las jóvenes. Se recibe este nuevo capítulo como un soplo de aire fresco tan necesario para la narración. En lo méramente histórico se citan batallas que tienen lugar en distintos sitios de España; se habla de la amistad entre el Reino Unido y España, necesaria para el feliz desenlace de la guerra con Francia, y la parte más divertida y amena: el pueblo asiste a un nuevo espectáculo que dará mucho de que hablar: se escuchan los primeros discursos en la cámara parlamentaria; la monarquía absoluta y la iglesia católica ya tienen rival.

 

9. Juan Martín, el Empecinado

 

En verdad que éste es el mejor de todos los episodios hasta la fecha. Gabriel Araceli, nuestro joven amigo, recobra el papel estelar que durante tantos capítulos le había faltado, y en los que, hasta la fecha, había sido más testigo que protagonista. Aquí damos la bienvenida a aventuras sin pausa como miembro de la guerrilla del bravo general popularJuan Martín, el Empecinado; persiguiendo a franceses, luego capturado y huido; aparece Santorcaz, el antiguo amante de Amaranta y padre de Inés... pero no digo más, salvo que los personajes de Gabriel Araceli, de la condesa Amaranta y de Inés, comenzarán a unir sus destinos hacia el final del capítulo. Ello formará el horizonte de nuestro interés para próximos capítulos y, esperemos, que igual de intensos que éste, donde la historia nacional se ha compaginado brillantemente con la fictícia historia de nuestros ya queridos protagonistas.

 

10. La batalla de Arapiles

 

Se cierra la primera serie episodios nacionales de forma totalmente satisfactoria. La calidad literaria por momentos brota con la intensidad de las mejores obras galdosianas. De nuevo la acción, la heroicidad y el ingenio se hacen presente como en el excelente episodio anterior. Galdó introduce la figura de una dama aristocrática inglesa para contraponer a la figura de Inés y darle una pizca más de interés a la relación que formarán las dos jóvenes con Gabriel. Veremos el desenlace de las aventuras de Santorcaz, la búsqueda de Amaranta a su hija, y la batalla de los Arapiles, todo concuirá a un mismo tiempo. Inés por fin se nos aparecerá con voz propia, con personalidad definida: su voz era muy echada de menos. Tendremos también la oportunidad de conocer a Wellington, de codearnos con soldados británicos y con los franceses que ocupan Salamanca. Un episodio repleto de aventuras y muy bien logrado que cierra la serie con una muy buena nota.


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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