Alexandr Solzhenitsyn

La casa de Matriona e Incidente en la estación de Kochetovka

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> La casa de Matriona

 

Maravillosos relatos ambos. Éste es un breve relato autobiográfico. El autor, que prácticamente no habla de sí mismo a lo largo de la obra, regresa de su prisión en el Gulag, que él llama para el caso, el desierto, y busca un lugar donde vivir y trabajar de profesor de matemáticas. Encuentra en un pequeño pueblo a la viuda Matriona, que le alquila la habitación de la casa, y allí comparten la vida cotidiana los dos personajes. El centro del relato es Matriona, de quien no desvelaré nada, simplemente que es una mujer a quien el autor aprecia y quiere cada vez más por su sencillez y forma de ser, la cual no sería nada especial si no fuera porque los tiempos en Rusia, bajo el régimen del momento, no era prolífico en cuanto a personas de integridad y humanidad. Con la misma sencillez que puede vislumbrarse acerca de Matriona nos narra el autor esta pequeña obra. Me recuerda a El viejo y el mar de Hemingway (su mejor obra): sencillez, concisión y ausencia total de artificio, la humanidad en carne viva representada en una sola persona. En este caso en Matriona. Para leer sin prisa alguna. Una joya.

 

> Incidente en la estación Kochetovka

 

Este segundo relato, algo más largo que el primero y también basado en hechos reales, presenta una escena casi de teatro, en la que el protagonista es un joven teniente ruso destinado en una estación ferroviaria, tránsito de trenes militares; lejos del frente, y acosado por el sentimiento de culpa de quien no está compartiendo los esfuerzos bélicos de sus compañeros en el frente, quiere mostrarse riguroso en el cumplimiento de lo que considera su deber como ruso en el puesto que le han designado. A su alrededor se mueven personajes que están más interesados en su propias circunstancias personales, problemas, necesidades y deseos. Sin embargo, nuestro protagonista, Zutov, vive estrictamente de acuerdo a lo que él considera que el deber, ya sea hacia su mujer y a su pequeño niño, separados de él por la distancia, como hacia su país, Rusia, sumida en la grave situación bélica en que se encuentra (la 2ª Guerra Mundial). Su sentido de la responsabilidad hacia su patria y su familia son actitudes que el lector encontrará encomiables, pero que tienen -y aquí está el quid del asunto- una doble lectura. Esa candidez e inocencia de Zukov son las armas predilectas de las que se aprovechan los tiranos como Stalin para moldear a las sociedades y llevar a cabo, inpúnemente, sus genocidios e ingenierías sociales. La obediencia ciega al deber llevará a Zutov a actuar de modo que llegue a plantearse la posibilidad de dudar de todo aquello en que le han adoctrinado: ¿está luchando realmente por el bien de su nación o está siendo usado y engañado por el Estado? ¿actúa libremente o está siendo manipulado por la ideología de unos embaucadores?

 

Tiene un lado irónico, si se piensa bien, esta historia, y es que los protagonistas que al principio de la historia parecen menos elogiables que Zukov por su actitud egoísta, al menos -y a diferencia de él- no se creen realmente la ideología demagógica y la retórica soviética en la que respira obligatoriamente la sociedad rusa. Las sociedades totalitarias vuelven a sus oprimidas víctimas en opresoras, en cómplices de sus propias desgracias. Como en su primer relato, Un día en la vida de Iván Denísovich y en el primer relato de este libro, la libertad individual con lo que ella conlleva de responsabilidad, brota antes nosotros a través de la pluma de Solzhenitsyn para sacudir nuestras conciencias.


"Es cierto que el Romano es libre de hacer todo lo que quiera. Pero también lo es que tiene que soportar las consecuencias de sus actos. No importa que se haya equivocado, que le hayan engañado o incluso forzado: un hombre no se deja forzar: etiamsi coactus, attamen voluit. Es libre; pero si distraído, imprudente o atontado, prometió pagar una determinada cantidad y no puede pagarla, se convierte en esclavo de su acreedor."

Rudolph von Ihering

“Slavery, protection, and monopoly find defenders, not only in those who profit by them, but in those who suffer by them.”

Frédéric Bastiat

On the true nature of the Castro Revolution in Cuba: "The revolution was a cover for committing atrocities without the slightest vestige of guilt ... we were young and irresponsible. We were pirates. We formed our own caste ... we belonged to and believed in nothing -no religion, no flag, no morality or principle. It's fortunate we didn't win, because if we had, we would have drowned the continent in barbarism."

Jorge Masetti -In the Pirate's Den

La anarquía, es decir, la ausencia de fuerza estatal, no es una forma de Estado, y cualquiera que acabe con ella por el medio que sea, el usurpador nacional o el conquistador extranjero, rinde un servicio a la sociedad. Es un salvador, un bienhechor, porque la forma más insoportable de Estado es la ausencia de Estado.


Rudolph von Ihering

"El envidioso está afligido no solo por sus males propios, sino por los bienes de los demás."  -Hipias

[la norma de conducta de los progres] "No hacer nada que alguien pueda envidiarme." -Hipasos

NINOTCHKA,

O EL DISCRETO DESENCANTO CON EL SOCIALISMO 

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Seguimos a la espera de la reedición de este importante libro del gran escritor español José Pla

Historia de la Segunda República.

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También a la espera de este importante libro del genial Rafael Abella.

Finales de enero, 1939, Barcelona cambia de piel

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